Ya se va acabando el curso... se acaban las clases, las risas, las ganas de aprender más, las ganas de estar con mis compañeros, pero solamente hay una única cosa que puede hacer que sea el final de curso mejor del mundo y es el día de las coreografías finales de todo primero de CCAFD.
Este gran evento consistía en que por grupos de unas 10 personas, debían realizar una coreografía final en la que entrase aquellas formas musicales y demás aprendido durante el curso, además de añadir todo lo que tu quieras y sepas.
Con el amor que le tengo a la danza, este ejercicio final que tuvimos que realizar, el día que me enteré que teníamos que hacerlo para terminar todo fue una de las mejores noticias que me dieron. Es tanta mi pasión por el baile, que cualquier evento que se realice como este sabía y daba por echo de que sería uno de los mejores e inolvidables días que formase parte del primer curso de carrera.
Para la formación de nuestro grupo, nos elegimos las personas más cercanas, que teníamos más relación, con las que teníamos confianza, que sabíamos que podríamos dar el callo todos, y que la constancia y trabajo nunca faltaría.
Aún así, en cualquier sitio y rincón donde haya un gran trabajo coreográfico, no todo el mundo va a trabajar de la misma manera, no todo el mundo va a responder con las mismas ganas que uno realiza las cosas y ayuda a los demás, pero en parte, la valoración de los esfuerzos, cuando somos personas con corazón, da igual que te hayas esforzado más o menos el valor del trabajo final se ve reflejado en las emociones y ganas con las que realizamos la coreografía y la bailamos.
Yo llevo muchos años de experiencia en el baile, para ser exactos 14, y sé que el sentir los pasos de baile, el transmitirlo y el disfrutarlo lo iba a conseguir. Además, intenté en la mayor medida posible dar las mejores aportaciones ya que considero que confiaba mi grupo mucho en mí, y como sabía que ellos iban a dar lo mejor para mi, yo quería dar lo mejor para ellos. Pero también sé que es complicado para aquellas personas que les cuesta, aún así, confié en cada uno de ellos, sabía que lo podían conseguir, y tal como creía... pasó.
Fue un gran reto para todos realizar este gran baile, tanto coreografiarlo, como coordinarlo, como ensayarlo como sentirlo y disfrutarlo, y ese gran reto que se veía en una meta muy muy lejana para algunos, el gran día de actuación, lo conseguimos.
Fueron muchas las horas de realización coreográfica, musical, para la vestimenta, para los objetos que podíamos utilizar, peinados, interpretación, etc. Nuestra mente era un continuo río donde no paraba de llevar agua, sin parar de pensar día tras día, y si soy sincera, he llegado hasta soñar con el baile. Al principio sentí agobio por el echo de que aprendiesen, de que lo consiguiesen, de que les gustase tanto como a mi tanto la música como bailar.
Todos estos objetivos que he estado explicando, los pudimos conseguir, y lo escribo en plural porque para algunos, este proyecto final a mi parecer tenían diferentes objetivos dependiendo de la medida de conocimiento sobre actuaciones. Para mi el principal objetivo era dar mis conocimientos lo mejor posible, disfrutarlo y ver como lo sienten de verdad, y para ellos era conseguir eso, por lo que son dos puntos de vista diferentes pero que tanto por unos como por otros, por ser un gran equipo lo pudimos conseguir.
Repito tanto la palabra conseguir... pero es por lo orgullosa que me siento de haber podido trabajar con ellos, lo afortunada que soy por poder tenerlos como compañeros de baile como con amigos, y por la satisfacción que me trajo el gran día final.
En sí, la coreografía se componía de un remix de canciones que representaban nuestro tema: alegría y vitalidad. Queríamos transmitir a través de los pasos de bailes, de las interpretaciones y de la música esas dos palabras, y que llegase hasta los cuerpos de todos nuestros compañeros que nos vieron ese día.
Quedamos bastantes días para ensayar, las irregularidades de faltas sino un día uno de los componentes otro día era otro, eran entendibles pero fue difícil para lo que finalmente llegamos a realizar ese día, y me quito el sombrero por aquellos que sé que les cuesta más, pero que como yo esperaba de ellos, se vio una armonía entre todos que fue precioso.
El día 18 de junio, día del espectáculo de todos, llegó. Ese día que parecía que nunca llegaría, pero que superó con creces todas las expectativas. Para mi, fue el mejor día de todo el cuatrimestre, incluso puedo decir de todo el curso de primero. No solamente por nuestro baile final, sino por todas las demás cosas que realizamos.
Nuestro baile final este día, no doy crédito ni puedo agradecer más la reacción y felicitaciones de todos nuestros demás compañeros. No solamente de los alumnos, sino de los profesores, ya que sin el apoyo que hemos tenido de ellos, no hubiésemos podido conseguir todo lo que nos hemos propuesto durante el curso. Repetimos la coreografía dos veces, porque nos encantó el momento de mostrarla, porque la disfrutamos muchísimo y porque nos encantó ese rato que tuvimos para poder mostrar nuestra alegría y vitalidad que queríamos conseguir finalmente.
Únicamente hay que ver el vídeo, para ver nuestras caras de felicidad, y que sin duda alguna, marcaría todo esto uno de los días más importantes en nuestras vidas.
Es una sensación de mezcla de satisfacción, de orgullo, de alegría y sobre todo de emoción, tanto por mis compañeros como por mi, y era un sueño poder llegar hasta donde lo hemos hecho, y ¡¡¡todo es gracias a ellos!!!
No hay cosa superable a todas estas sensaciones, y todo ello es gracias a la danza. Porque nos hace fortalecer nuestras uniones y sacarnos sonrisas día a día.
Os dejo el vídeo para que podáis disfrutarlo tanto como lo hicimos nosotros.
¡¡¡Muchas gracias!!!